Saliendo de Bogotá por la cordillera oriental, detrás del Páramo de Chingaza, y dejando 100 km atrás, llegamos a Junín, un pequeño pueblo de Cundinamarca donde viven unos 7.000 habitantes de origen campesino que se dedican principalmente al cultivo de tomate de árbol y arveja para el sustento de sus familias.
A 10 minutos de la cabecera municipal, se encuentra La Escuela Normal Superior, sede Alemania; la profe Gloria Helena, es su única docente, lleva 15 años como profesora de primaria en la sede, actualmente, tiene a su cargo 6 estudiantes a quienes enseña con la metodología “escuela nueva”, un programa enfocado en el aprendizaje para la ruralidad y la modalidad multigrado, es decir: enseñar simultáneamente, en una misma aula, a niños de diferentes cursos.
Las escuelas rurales, además de ser el lugar para la educación de los niños, se convierten muchas veces en “el corazón de las veredas”, las aulas se transforman en escenarios para el ocio, la cultura y la tradición. Los encuentros comunitarios, religiosos, bazares y hasta partidos de fútbol hacen parte de la esencia de las escuelas rurales en Colombia.
Escuela: su etimología proviene del latín como schola, y el griego scholḗ; hace referencia a la idea de ocio, recreación o tiempo libre, porque, desde sus orígenes, para los griegos el aprendizaje estaba relacionado con la idea de entretenimiento.
A 80 km del pueblo, en un recorrido de 2 horas por carretera destapada, llegamos a Chuscales, una de las 6 veredas que conforman el área rural de Junín, allí solo hay transporte 2 veces al día: la flota Valle de Tenza, el primer bus sale a las 5:00 A.M. y el segundo a las 5:00 P.M.
El recorrido termina en la Escuela Rural Chuscales, colegio que lleva más de 40 años siendo, además de escuela, teatro, escenario deportivo y de entretenimiento; no solo por ser el centro de las veredas aledañas, sino porque muchas veces es la única o la mejor obra de infraestructura para el pueblo.
En el colegio estudian 2 niños y una niña: Yeimy Tatiana León, Cristián Nicolás Beltrán y Felipe Castillo.
Felipe tiene 8 años, cursa 2°, es curioso, le gusta jugar fútbol y su materia favorita es matemáticas.

Cristián tiene 9 años, está en 3°, es el más participativo de los 3, de grande quiere ser futbolista y lo que más le gusta es pasar tiempo en la cancha del colegio.

Yeimy cursa 5°, tiene 12 años, es una niña alegre y lo que más le gusta es caminar y pasar tiempo con los animales.

Ambas escuelas recientemente fueron remodeladas por el Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa (FFIE), del Ministerio de Educación Nacional, las obras incluyeron: cambio de cubiertas, instalación de pisos, baños y pintura.
Al final, un mensaje de un líder comunitario en Junín: “que el Gobierno mire hacia el campo, les dé mejores garantías a los campesinos para que sus jóvenes no se desplacen de los campos a las ciudades, para poder educarse y tener un mejor futuro”.













